jueves, 5 de septiembre de 2013

La Ley del Servicio Docente o Crónica de una Traición Anunciada.



Pudiese remitirme a aquellos lejanos años (pero muy presentes todavía) de Carlos Salinas de Gortari donde la maquinaria del PRI y suya propia arrasaban en el Congreso de la Unión para legalizar sus negocios particulares, a los cuales les llamaron privatización. También cuando los legisladores aprueban reformas legislativas para beneficiar a pequeños grupos de poder: Fobrapoa, Régimen de Pensiones, Ley del IMSS y un largo etcétera de ejemplos. Sin embargo dejo como referencia primaria la roqueseñal, aquella que en 1995 nos enmendó Roque Villanueva, líder de la Cámara de Diputados en ese momento, justo cuando fue aprobado el aumento al IVA, ISR y demás impuestos para enmendar el “error de diciembre”.

Por lo visto una actuación normal del Poder Legislativo de México se considera cuando están creando o reformando leyes a espaldas de la mayoría y siempre para beneficiar a un pequeño sector de la población. Así fue aprobada la Ley del Servicio Docente, el primero de septiembre, en una Cámara de Diputados cercada por 2 kilómetros de fuerzas armadas que incluían drones no tripulados (http://bit.ly/1cMpwhN), tanquetas lanza-agua (http://bit.ly/1aSSmPh) y camionetas del ejército artilladas (http://bit.ly/1dKMzwo). En un despliegue, nunca mostrado ni en la “guerra” contra el crimen organizado.

¿Qué esconde la ley para ser aprobada de esa manera?, pues una trampa contra el profesorado insurgente que por siempre ha buscado la ruptura de la mafia sindical y su colusión con los gobiernos federal, del Distrito Federal, además de los estatales; la famosa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); considerados cuasi delincuentes por ellos, incluidos los medios de comunicación. Ellos son quienes cada 15 de mayo se manifiestan solicitando mejores condiciones de trabajo, no fallan, por eso son ya una piedra en el zapato del gobierno príista de EPN.

Aún de todo esto, el concepto de alta traición puede sonar muy grande, sobre todo si sabemos que así han sido los gobiernos después de la revolución de 1910, solamente respondiendo a los intereses personales de los gobernantes en turno. No, lo que hizo la LXII Legislatura fue algo que sobrepasó por mucho a las chicanadas legales y corruptas de sus antecesores. De ahí que se ganen en el adjetivo de traidores de alto nivel, por las acciones realizadas el primero de septiembre pero sobre todo por la Ley que aprobaron al ser contraria a los profesores, al pueblo, a la mayoría.

La causa principal de la Alta traición por parte de los diputados fue haber creado una comisión que se reunía cotidianamente desde el 20 de agosto para negociar la inclusión de sus demandas en el conjunto de leyes por fueron aprobadas. Inclusive ese 1º de septiembre tenían una cita a las 19 horas en un salón del Hotel Imperial (que fue contratado por la Cámara) para continuar la negociación, sin embargo a las 8 de la noche comenzó la sesión donde se aprobó esa ley sin incluir ningún tipo de sugerencia o propuesta, mismas que “discutían” profesores y diputados. A eso se le llama traición.

El mejor argumento para sostener el adjetivo de alta traición cometida por los diputados es el análisis del documento que se votó, mostrar no solo las injusticias escritas en él y sino demostrar que la Ley del Servicio Docente está hecha en las rodillas con varias deficiencias legales. Esto creará lagunas que pueden ser interpretadas para beneficio sea, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) o del mismo Gobierno Federal. Incluso se pueden convertir en contra de los profesores que hacen uso de sus derechos a la manifestación y a la libre expresión.

A partir de aquí comienzo a citar el dictamen presentando al pleno de la Cámara y publicado en la gaceta Parlamentaria la mañana del primero de septiembre (http://bit.ly/18Bys5h), que fue votado sin cambio alguno. Como inicio hago una serie de señalamientos para ser complementados más adelante, el primero de ellos se ubica en la Metodología señalada en la página 4 que a la letra dice se “elaboró el presente dictamen a partir de un método analítico que le posibilitó identificar los aspectos generales”.

Luego, en la página 6 se describe: “En este orden de ideas, esta iniciativa recoge opiniones de maestros, autoridades, expertos y representantes de la sociedad”. Continúa de la misma página: “Se destaca que la Iniciativa en estudio tiene bases educativas y referenciadas al cumplimiento de la obligación atribuida al Estado para garantizar la calidad de la educación obligatoria. Nada más falso, reflejado en la cantidad de maestros que actúan en las protestas.

Finalmente, ya en el cuerpo de la ley, en su artículo 4 hacen mención a la figura de “aplicador”, “evaluador”, personal con funciones de dirección”, “funcionario con funciones de supervisor” y “servicio de asistencia técnica a la escuela”. Todas estás menciones tienen que ver con el análisis de fondo del documento y sobre todo para mostrar que los diputados firmaron algo mal elaborado.

En los primeros Artículos la ley establece cuales son las atribuciones, así como las competencias que deberán tener el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) y la Secretaría de Educación Pública (SEP). También involucra a las dependencias estatales de educación en el proceso de evaluación que es el objetivo central de esta Ley del Servicio Docente, cuyo objetivo es la selección, ingreso, permanencia y reconocimiento del docente a nivel primaria, secundaria y preparatoria, únicamente.

El problema viene en el Artículo 15 donde habla de la “evaluación interna” que se entiende como un evento previo a la presentación ante el INEE y aclaro: es dentro de los muros de cada escuela “sin procedimientos de sanción ni procesos administrativos o laborales (artículo 20). Grave situación, sabemos bien que estos procesos son de ubicación de personas con ideologías contrarias al sindicato, porque son ellos quienes nombran al personal de supervisión y/o de dirección mencionados previamente. Así han actuado y esta ley, por sus lagunas lo seguirá permitiendo, pero ahora para identificar a los revoltosos que “alteran la vida académica”.

Abundando, la SEP no tiene un contrato colectivo de trabajo con el SNTE, sino es un Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo del Personal que data de 1946 (http://bit.ly/1dKN1us), hace 67 años, que aún rige las relaciones entre la Secretaría y el sindicato. En ese documento se hacen tres ramas de trabajadores: docentes, administrativos, además de técnicos. Todo personal que no desempeñe labores docentes o técnicas con conocimientos acreditados son los llamados administrativos, incluyendo al personal con cargos de supervisión y de dirección.  Sea, los evaluadores seguirán siendo miembros activos del SNTE.

Esto se hace más fuerte todavía en el Artículo Segundo Transitorio donde solamente dice “se derogan todas las disposiciones que se opongan a este derecho”. Quisiera interpretar que la Ley del Servicio Docente “deroga” el reglamento que rige la relación de todo el personal de la SEP sin importar si es docente, técnico o no. Es una alguna enorme donde caben todos los trabajadores administrativos de la secretaría, no solo ello, crea un vacío legal muy fuerte donde los únicos afectados son los profesores.

A esta molestia se le agrega la amenaza del artículo 76 donde se perderá el nombramiento con la inasistencia durante tres días en el transcurso un mes. Se amenaza al personal docente no solo con despedirlos, sino la ley dice que “sin necesidad que exista resolución previa del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje o sus equivalentes en las entidades federativas”. Situación contraria a la Constitución y el derecho de audiencia, que deben respetarse al seguir los procedimientos de denuncia, resolución y sentencia; incluso de apelación.

Y entonces caemos al gran eterno problema de la educación en México: el otorgamiento de plazas o dación mejor dicho. El Artículo 22 es letal en este sentido, ya que serán la Secretaría y sus organismos estatales las que después del periodo inducción ellos verificaran “si hay condiciones de aprendizaje en los alumnos y si cumple con las exigencias propias de la práctica docente”; la SEP en conjunto con el sindicato y los gobiernos estatales lo verificarán, básicamente más de lo mismo como se ha vivido hasta ahora. Porque entre ellos se ponen de acuerdo para las plazas heredadas y dadas a personal sin capacitación alguna, ahora con un dedazo pasarán todos los controles de “evaluación”; debiese ser el INEE quien otorgue las plazas pero no, el Gobierno Federal ni el sindicato nunca lo aceptarían.

Evidentemente, ¿quién selecciona al personal de dirección, de supervisión, a los evaluadores y a los aplicadores?: pues el sindicato. Por lo tanto esta Reforma Educativa solo es para despedir a todo profesor que no comulgue con las ideas de la SEP, los gobiernos estatales y el SNTE; tal y como han intentado hacerlo ahora sin lograrlo. Por ello mismo aseguro categóricamente que no hubo ningún método analítico (más bien político) como a decir de los diputados se hizo para elaborar la Ley del Servicio Docente.

Por ello el problema no fue Elba Esther Gordillo, sino que para diputados, senadores y el Gobierno Federal el centro de la problemática es la CNTE y sus actividades al reclamar que sus derechos no sean violados. Ahora, a través de la alta traición, lamentablemente, serán erradicados con la Ley del Servicio Docente… Si se dejan.